
por José Manuel Beltrán.
Un paseo por el peculiar barrio de Landstrasse y la visita a la iglesia de Karlskirche nos mostrarán dos conceptos antagónicos del arte y la belleza.
Pasear hoy en día por la vieja ciudad imperial, visitar no
tan solo sus clásicos museos sino también otros que apuestan firmemente por
opciones artísticas más rompedoras; observar como su abundante arquitectura
barroca se entrelaza con la contemporánea y disfrutar del despertar de sus
calles, sobre todo cuando cae la noche, nos hace pensar que Viena se ha
reinventado.
