Viajar es un sueño que solo tu puedes hacer realidad. ¿Me acompañas?. No me considero un mago pero, si al entrar en el blog, te incentivo a que alguno de tus sueños se cumplan; entonces, yo ya me daré por satisfecho. Salud, ciudadano viajero.
La magia, el colorido de las luces y
el olor a castañas, chocolate y churros inundan las principales plazas de
Madrid en estos días. Llega la Navidad y por ende sus tradicionales
mercadillos.
Será
por el transcurso de los años pero, cada vez que me he trasladado a Madrid, mi
ciudad natal, siempre me sale la misma frase: “este no es mi Madrid, que me lo
han cambiado”. Es la
consecuencia lógica del desarrollo de una gran ciudad, villa y corte, máxime
cuando me alejé físicamente de ella hace ya casi cuarenta años. Sin embargo hay
cosas que, por muy transcurrir de los tiempos, nunca fallan; están ahí con la
misma esencia de antaño y eso es lo que le ocurre al principal Mercado de Navidad de Madrid, el de la
Plaza Mayor.
Real Madrid contra Atlético de
Madrid. Cibeles contra Neptuno. En la noche del 24 de mayo, la mitad de Madrid
estará de fiesta; la otra mitad mirará con nostalgia a su vecino aún a
sabiendas que la gran triunfadora es la ciudad. Sus fuentes más emblemáticas
esperan con paciencia la celebración.
A una escasa distancia, menor de un kilómetro, la cabeza
de la diosa Cibeles torna ligeramente intentando divisar el rostro de su dios
rival: Neptuno. Éste disimula pero, apoyándose en su tridente, ejecuta la misma
maniobra. Así llevan días, tantos como desde que conocieron por la algarabía de
sus fieles seguidores que deberían enfrentarse para que, uno de ellos, volviese
a ser el rey o la reina de la fiesta final. En la noche del 24 de mayo, una vez
celebrada la final de la Champions League en Lisboa, uno de los dioses esbozará
una amplia sonrisa. ¿Será Cibeles o Neptuno; será Neptuno o Cibeles?
“El Molar, el buen yantar”, dice el lema de
la villa y a fe que se consigue recorriendo sus famosas cuevas.
El conjunto histórico artístico tradicional que
constituyen las Cuevas de El Molar es algo que, me atrevo ya a afirmar, es
desconocido por una buena parte de los madrileños a pesar de encontrarse a una
pequeña distancia de Madrid capital: 42 kilómetros, saliendo por la A-1,
dirección Burgos.
Su nombre se deriva de Muela, al estar enclavada
entre cerros, el de la Torreta y de la Atalaya, y viene a representarse como un
mojón entre sierra y llano que da paso a la sierra madrileña, la de Guadarrama.
Este bello paraje ofrece todas las peculiaridades de la sierra, la campiña y la
vega, gracias a su localización al oeste de la cuenca del Jarama y al este del
río Guadalix. Lamentablemente, los restos del balneario que acogía al manantial
de aguas nitro-sulfurosas, llamado de la Fuente del Toro, así como la cueva
artificial donde se hallaba son propiedad privada y no visitables.
por José Manuel Beltrán. Si hay algo que le causa curiosidad al viajero extranjero cuando nos visita, en lo que a nuestras variadas costumbres y tradiciones se refiere y más allá de la Semana Santa y de los toros, serían en mi opinión la siesta e ir de tapas. Sobre la primera, aunque en este blog se ha creado un apartado de ocio, no me voy a referir; no existe otra razón que no soy yo nadie para aconsejar como se debe tomar una siesta.
Sin embargo, sobre la segunda, es decir eso del tapeo, algunas pistas me voy a permitir y, en este caso, haciendo parada y fonda en la capital del reino: Madrid, y sobre un área muy concreta.
Son muchos los visitantes que, desde otras zonas del Estado, se acercan a Madrid. La capital cuenta con una amplia agenda de ocio por la que es posible acceder –otra cosa distinta es si has efectuado tu reserva anticipadamente- a cualquier tipo de manifestación artística.
Hoy te sugiero eso que otros denominaron tiempo atrás como locales alternativos. La Escalera de Jacob, en calle Lavapiés nº 11, es a simple vista un pequeño bar de copas con un reducido número de taburetes. Sin embargo, desde un pequeño atril situado en pleno centro de un estrecho pasillo donde adquieres tu localidad, te darán paso bien a La Cueva o al Teatro. No esperes ningún recinto espectacular. La Cueva, ubicada en el sótano, tiene capacidad para unos 50 espectadores y desde su primera fila solo bastará que estires tu pierna para estar tocando el escenario. Esa es la magia de este local. Funciones minimalistas para un público, podríamos decir que, seleccionado. Precios populares, máximos de hasta 12 euros. Funciones con géneros variados: teatro, espectáculos mentalistas, monólogos, magia, etc.., todos ellos en el mismo día y en variados horarios. Te sugiero la entrada en su página web para elegir a tu gusto.
Yo hoy, sin embargo, te recomiendo el espectáculo de magia deNacho Diago. Un servidor que, por muchos años que pasen –y ya han pasado- ante la magia se convierte en un niño; ha disfrutado durante más de una hora, desde esa primera fila, con los trucos de Nacho. Este valenciano, Premio Nacional de Magia, arriesga al máximo para, a dos palmos de tu vista, hacer desaparecer el anillo de mi esposa junto con un billete de curso legal de otro espectador (que previamente se ha quemado encerrado en un sobre) y hacerlo aparecer ¡no faltaría más, decía mi esposa!, dentro de ........(sin permiso del artista no puedo revelarlo y, además, si escribo esto es para que lo comprobéis por vosotros mismos). Lo que sí puedo decir es que su actuación es realmente, ¡fabulosa!. Gracias Nacho, por esta magnífica velada.
No lo olvides. Si quieres disfrutar de espectáculos alternativos, a precios módicos, y en un ambiente como si en casa estuvieras, tu sitio está en La Escalera de Jacob. Teléfono 91.539.10.44
Es muy difícil hablar de la historia de Madrid en fecha anterior al periodo musulmán pues los restos que podremos ver solo los encontraremos en los museos.
Es en la segunda mitad del siglo IX cuando Muhammad I, la elige para convertirla en fortaleza defensiva de la ciudad de Toledo y no será hasta el año 1.083, cuando Alfonso VI la incopora definitivamente a los dominios castellano-leoneses.
En 1.202 se otorgó el primer Fuero de Madrid por el que se regulaba la vida municipal de la ciudad, y no será hasta 1.309, cuando el rey Fernando IV célebre por primera vez Cortesen Madrid.