Por José Manuel
Beltrán.
Schwering, un paraíso rodeado de lagos donde impera el romanticismo.
“Érase
una vez una ciudad.….”, así podríamos empezar el relato de esta preciosa localidad
que empezó a construirse en los aledaños de un castillo, ya existente desde el
año 965, y que se erige en medio de un lago de agua dulce. Convertido en el
símbolo de la ciudad, esta viene a conocerse por distintas denominaciones: “la
ciudad catedralicia”, “la Florencia del norte”, “la ciudad de los siete lagos”…
si acaso, me permito añadir un nueva denominación: “la ciudad del cuento de
hadas”.
