Grandes avenidas y
mansiones señoriales conforman la orilla izquierda del Danubio. Estamos en
Pest para completar el recorrido a esta hermosa ciudad.
Dejamos Buda, en nuestro anterior artículo, atravesando el
que es para mí el más precioso y fotogénico puente de Budapest: el de las
Cadenas. Desde su mismo centro, a nuestra izquierda, emerge de las caudalosas
aguas del Danubio una isla, la de Margarita, que momentáneamente disecciona al
río en dos. Es esta un gran parque natural donde, por supuesto, existe un gran
balneario: el Palatinus. Se trata del mayor complejo de piscinas al aire libre,
y que gusta visitar mucho a los aquincenses (así es el gentilicio de los
habitantes de Budapest) como lugar de recreo.
Ya en Pest, se hace evidente la diferencia arquitectónica
de esta orilla. Edificios con grandes entradas, aprovechados algunos de ellos por
importantes firmas hoteleras, a los que el único “pero” que habría que poner es
el excesivo descuido en la limpieza de las fachadas. Pero, no nos retrasemos
más. Comencemos nuestro recorrido por esta bella ciudad.

