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viernes, 27 de enero de 2012

Budapest monumental. Parte II.

Grandes avenidas y mansiones señoriales conforman la orilla izquierda del Danubio. Estamos en Pest para completar el recorrido a esta hermosa ciudad.

Dejamos Buda, en nuestro anterior artículo, atravesando el que es para mí el más precioso y fotogénico puente de Budapest: el de las Cadenas. Desde su mismo centro, a nuestra izquierda, emerge de las caudalosas aguas del Danubio una isla, la de Margarita, que momentáneamente disecciona al río en dos. Es esta un gran parque natural donde, por supuesto, existe un gran balneario: el Palatinus. Se trata del mayor complejo de piscinas al aire libre, y que gusta visitar mucho a los aquincenses (así es el gentilicio de los habitantes de Budapest) como lugar de recreo.

Ya en Pest, se hace evidente la diferencia arquitectónica de esta orilla. Edificios con grandes entradas, aprovechados algunos de ellos por importantes firmas hoteleras, a los que el único “pero” que habría que poner es el excesivo descuido en la limpieza de las fachadas. Pero, no nos retrasemos más. Comencemos nuestro recorrido por esta bella ciudad.

lunes, 16 de enero de 2012

Budapest. Dos ciudades en una. Parte I.

por José Manuel Beltrán.

Buda y Pest. El Danubio divide, pero no separa a esta bella ciudad.

Los lugares de la antigua época romana, los baños turcos que siguen funcionando, las herencias del gótico y del barroco y los recuerdos arquitectónicos del Bauhaus, se encuentran unos al lado del otro. La actual capital de Hungría, Budapest, puede estar orgullosa de tener dos lugares que forman parte del Patrimonio de la Humanidad, UNESCO: el panorama de las orillas del gran Danubio, desde 1.987, y la avenida Andrássy desde 2.002.

Llegamos a la ciudad el 23 de octubre, consecuencia de nuestro recorrido en un crucero por el Danubio, cuando toda Budapest hervía en la celebración de su Fiesta Nacional. El cielo, de un color gris plomizo, no nos aventuraba disponer de las mejores condiciones para nuestras fotografías, aunque lo que quedó en nuestra retina es difícil de olvidar. Será esta crónica una breve pincelada de Budapest porque, ya os lo aseguro, la ciudad merece una parada y fonda mucho más amplia.