El titular del Seattle Post del 17 de julio de 1.897 por
el descubrimiento de oro en el Klondine no hacía más que confirmar la
predicción realizada por el fundador de Skagway, el capitán William Moore. Cientos
de miles de hombres y mujeres llegaron a la localidad dispuestos a abrirse paso
a través de la ruta de Chilkoot, la más dura y agreste y dominada por los
indios nativos.
Al igual que la Torre Eiffel, el Canal de Panamá o la Estatua de la Libertad, la Ruta del White Pass & Yukon ha sido declarada Monumento Histórico Internacional de la Ingeniería Civil. Es este un reconocimiento en base a los innumerables obstáculos que hubo que salvar y a la peligrosidad en su construcción, aunado con una climatología extrema. Yo desde aquí me sumo a ese bien ganado reconocimiento. No fue hasta que hicimos el recorrido, en uno de sus viejos pero bien cuidados vagones, cuando tomas verdadera conciencia de lo allí realizado. Lo mismo te puede ocurrir a ti al leer estas líneas así que, cuanto antes puedas, debes comprobarlo por ti mismo.

Aún cuando en la actualidad los trenes son arrastrados por
locomotoras diesel, la vieja máquina de vapor, la #73, todavía cumple su
función al igual que la famosa #69. Ascender desde el nivel del mar, en
Skagway, hasta los casi 3.000
metros de altitud en unos pocos 34 kilómetros de
recorrido; sortear unas cerradas curvas y pendientes de casi el 4% y viajar
todavía en los originales vagones de 1.900, cada uno de ellos con los nombres
de los ríos y
lagos que divisaremos, es un homenaje a Samuel Graves, John
Hislop, EC Hawkins y Michael J. Heney, que construyeron y financiaron la obra
así como a los 35.000 trabajadores que la llevaron a cabo, en tan solo 26
meses, y en condiciones climatológicas extremas. Una prueba de ello la tenemos
en el muelle de Skagway, donde podemos apreciar la máquina quitanieves Rotary
#1, construida en 1.898 con 12 enormes aspas, y que todavía sigue operativa.

Es verano (junio de 2.011); el tranquilo ascenso nos da
paso a una preciosa y variada vegetación, y al discurrir de un agua cristalina
por las cascadas del río. Se pueden todavía apreciar las montañas nevadas lo
que te hace pensar cuan duro fue aquello. Antes de atravesar el segundo de los
túneles horado en la roca, aún cuando todavía podemos divisar paisajes nevados,
la preciosa y variada vegetación junto a las
cascadas del río va desapareciendo.
Estamos cerca de la cumbre del White Pass y, aunque hoy en día el trazado se ha
variado ligeramente, podemos observar otra de las maravillas de ingeniería: el
puente voladizo de acero que se levanta 65 metros sobre el cañón
denominado Dead Horse Gulch y que, en 1.901, era el más alto del mundo.
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Skagway, la ciudad jardín de Alaska.
Ketchikan, puerta de entrada a Alaska.
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